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martes, 8 de marzo de 2011

Implantan con éxito uretras de laboratorio

Científicos en Estados Unidos y México lograron crear uretras en el laboratorio para implantarlas en cinco niños cuyo tejido estaba dañado.

Actualmente hay muy pocos tratamientos para los defectos en la uretra. Tal como informan los investigadores en la revista médica The Lancet, ésta es la primera vez que se usan las propias células de pacientes para construir un conducto urinario y reemplazar exitosamente el tejido dañado.

Y el implante continuaba siendo funcional y viable seis años después del procedimiento, agregan los científicos.

La investigación fue llevada a cabo por científicos del Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad de Wake Forest, en Carolina del Norte, Estados Unidos y el Laboratorio de Ingeniería de Tejidos del Hospital Infantil de México Federico Gómez, en la ciudad de México.

Los problemas de uretra, el conducto por el que pasa la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo, pueden ocurrir como resultado de lesiones, enfermedad o defectos congénitos y pueden conducir a la incapacidad para orinar y a infecciones severas.

Actualmente las opciones de tratamiento para estos pacientes, como la reconstrucción con injertos de piel, son limitadas y no siempre se obtienen resultados satisfactorios.

"Estos injertos, que tienen una tasa de fracaso de más del 50%, a menudo se estrechan, lo cual conduce a infecciones, dificultad para orinar, dolor y sangrado" explica la doctora Atlantida Raya Rivera, principal autora del estudio y directora del Laboratorio de Ingeniería de Tejidos del Hospital Infantil de México Federico Gómez.

Expansión celular

En la investigación participaron cinco niños de entre 10 y 14 años, todos con defectos de la uretra.

Los científicos tomaron biopsias de vejiga y uretra de cada uno de los pacientes y extrajeron las células musculares y epiteliales de esas biopsias para colocarlas en un "andamio" en forma de tubo, igual al de una uretra.

Posteriormente, después de unas siete semanas, esos tubos fueron utilizados para reemplazar segmentos enteros de la uretra dañada de los pacientes, en la sección posterior, entre el pene y la próstata, la cual es considerada la más difícil de reparar.

Ya en el cuerpo las células continuaron expandiéndose para comenzar a formar nuevo tejido y a los tres meses del implante las uretras creadas tenían todas las capas normales de epitelio y músculo liso.

Ninguno de los pacientes informó de efectos secundarios, como dificultad para orinar o infecciones del tracto urinario, que son los síntomas comunes del estrechamiento de la uretra.

Tejido "funcional"

Actualmente se está perfeccionando la técnica de ingeniería de tejidos. Después de seis años, los investigadores llevaron a cabo pruebas para medir el flujo de orina y diámetro del conducto urinario.

"Las pruebas mostraron que el tejido creado seguía siendo funcional después del período de seguimiento de seis años" dice el profesor Anthony Atala, otro de los autores y director del Instituto de Medicina Regenerativa de Wake Forest.

"Estos resultados sugieren que las uretras creadas con ingeniería de tejidos pueden ser utilizadas exitosamente en pacientes y podrían ser una alternativa para los actuales tratamientos, que tienen un alta tasa de fracaso".

El científico agrega que "éste es un ejemplo de cómo la estrategia de ingeniería de tejidos puede ser aplicada a múltiples tejidos y órganos".

El equipo del profesor Atala ya ha logrado éxitos considerables en el campo de la ingeniería de tejidos.

Sus investigadores fueron los primeros que lograron desarrollar vejigas humanas completas, que ya han sido implantadas en cerca de 30 niños y adultos.

Asimismo, en 2009 informaron que habían logrado reemplazar totalmente el tejido eréctil de pene de conejos y restablecer las funciones del órgano.

Actualmente el equipo de Wake Forest está trabajando en la ingeniería de más de 30 distintos tejidos y órganos para reemplazo en humanos.

Y ahora esperan llevar a cabo estudios más amplios sobre la reconstrucción de uretras con ingeniería de tejidos para comprobar si éstas pueden ser utilizadas en un grupo más grande de pacientes.
Cortesia: BBCmundo.com

martes, 30 de noviembre de 2010

Encuentran pista para explicar un defecto del pene

La investigación comprueba que la hipospadias puede ser hereditaria.

Científicos identificaron un gen que pudiera influir en la aparición de la hipospadias, una anomalía que comúnmente afecta los genitales de los niños.

La hipospadias afecta a 1 de cada 375 varones y es resultado de un desarrollo incompleto del feto en el útero.

La última investigación publicada en la revista científica Nature Genetics, encontró que cuando mutaba un gen específico, el riesgo de padecer esta afección se multiplicaba.

Un investigador británico dijo que esto podría explicar por qué la hipospadias se repite en ciertas familias.

En los niños con esta malformación, la abertura de la uretra no está en la punta del pene, sino más abajo –en su base– o incluso más atrás, en el escroto.

La solución habitual es realizar cirugía a una edad temprana. Sin embargo, incluso cuando se corrige de esta manera, pueda provocar consecuencias médicas, psicológicas y sexuales a largo plazo.

El problema se inicia durante el embarazo mientras los órganos sexuales se desarrollan en el útero. Aunque se ha sospechado que la exposición a sustancias químicas en el comienzo del embarazo pudiese contribuir, la evidencia sostiene que esto no ha podido comprobarse del todo.

La única pista confiable ha sido el hecho de que la anomalía es más probable si un familiar varón la ha sufrido, lo cual señalaría al menos un origen genético.

Los científicos ya habían encontrado un gen que juega un papel determinante en una forma más severa de hipospadias. Las mutaciones genéticas que contribuyen a la forma más común y menos grave, en cambio, han demostrado ser más evasivas.

¿Influyen los factores ambientales?

Los científicos del King's College de Londres y del Centro Médico Universitario Radboud Nijmegen de Holanda se unieron para llevar a cabo un estudio del genoma a gran escala.

La investigación comparó el código genético de cientos de niños, con y sin la anomalía, para descubrir las mutaciones genéticas que aparecieron con mayor frecuencia en aquellos con hipospadias.

El resultado reveló que los niños que padecían una versión mutada del gen DGKK eran 2,5 veces más propensos a nacer con hipospadias.

La doctora Jo Knight, del King's College de Londres, dijo que este gen fue encontrado en el cromosoma X, que los niños sólo pueden haber heredado de la madre.

Knight dijo: "Todavía no sabemos exactamente cómo se produce, por lo que es necesario que se investigue aún más para identificar otros genes y factores ambientales que podrían dar lugar a la malformación".

El profesor Ieuan Hughes, especialista en pediatría de la Universidad de Cambridge, aseguró que era probable que varios genes que actúan en conjunto fuesen los responsables de la enfermedad.

"La gente ha estado luchando por años para averiguar qué genes causan la forma común de hipospadias, por lo que este es un estudio importante", comentó el académico.

"Sin embargo, no queda claro cómo este gen podría estar creando el problema, por lo que otras investigaciones serán necesarias para confirmar su implicación".

Hughes agregó que aunque se ha sugerido que los factores ambientales contribuyen a la aparición de hipospadias, "no está muy convencido" de que este sea el caso.

Cortesia: BBC Mundo