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sábado, 27 de noviembre de 2010

El niño que fue criado como niña

Un accidente obligó a criar a Bruce Reimer como Brenda.

Cuando una pareja tiene un bebé lo primero que se pregunta es "¿fue niño o niña?".

La respuesta está dictada por la biología. Los cromosomas se encargan de la sexualidad: XX para una mujer y XY para un hombre. Y las hormonas sexuales se encargan de la apariencia física.

Pero ¿qué ocurre cuando la biología, la apariencia y la crianza no coinciden?

Ese fue un caso que ocurrió en los años 1960, que terminó en tragedia.

Los gemelos Bruce y Brian Reimer eran dos niños perfectamente normales que nacieron en Canadá, pero a los siete meses de nacidos ambos comenzaron a presentar dificultades para orinar.

Siguiendo un consejo médico, sus padres, Janet y Ron, llevaron a los niños al hospital para someterlos a una circuncisión.

Pero a la mañana siguiente recibieron una devastadora llamada telefónica. Bruce había sufrido un accidente.

Los médicos habían utilizado una aguja cauterizadora en lugar de un bisturí, y el equipo eléctrico había tenido un problema que provocó un aumento en la corriente que quemó por completo el pene de Bruce.

"No podría comprender lo que estaba escuchando", recuerda Janet Reimer.

"Creí que iban a utilizar un cuchillo. No sabía porqué habían utilizado electricidad".

La operación de Brian fue cancelada y los Reimer llevaron a sus hijos a casa.

Experimento ideal

Pasaron varios meses y los Reimer no tenían idea de qué hacer, hasta que conocieron a un hombre que cambiaría su vida, y la de los gemelos, para siempre.

Era el doctor John Money un psicólogo especializado en cambios de género.

El experto creía que no es tanto la biología la que determina si somos mujeres u hombres, sino la forma como somos criados.

Janet Reimer llevó a Bruce a Baltimore para consultar al doctor Money.

Para el experto, el caso presentaba la posibilidad de un experimento ideal: un niño que él pensaba que debía ser criado como el género opuesto, y que incluso contaba con su propio grupo de control, un gemelo idéntico.

Si su teoría se confirmaba sería evidencia irrefutable de que la crianza podía invalidar a la biología. Además, el doctor Money creía realmente que Bruce tenía mejores posibilidades de ser feliz como mujer que como un hombre sin pene.

Así que Bruce, a los 17 meses de edad, se convirtió en Brenda. Y cuatro meses más tarde se llevó a cabo la primera fase quirúrgica de su tratamiento, una castración.

El experto subrayó que, si querían que el cambio de género funcionara, los padres nunca debían decirle a Brenda ni a su hermano gemelo que había nacido siendo niño.

Así que para seguir su progreso el caso fue bautizado como John/Joan. Y la identidad de Brenda fue mantenida en secreto.

En una de esas sesiones anuales el doctor Money grabó que "la niña tiene muchas características de 'marimacho', una abundante energía física y un alto nivel de actividad y rebeldía. Y a menudo es la que domina en un grupo de niñas".

Para 1975, cuando los niños tenían 9 años, el doctor Money publicó un estudio detallando sus observaciones. El experimento, dijo, había sido un éxito total.

"Nadie más sabe que Brenda es la niña cuyo caso están leyendo en los medios. Su conducta es tan normal como la de cualquier niña y difiere claramente de la forma masculina como se comporta su hermano gemelo".

"No hay ninguna señal que provoque sacar conjeturas contrarias", expresó el especialista.

Sin embargo, cuando Brenda alcanzó la pubertad a los 13 años comenzó a mostrar sentimientos suicidas.

"Pude ver que Brenda no era feliz como niña", recuerda Janet.

"Era muy rebelde. Era muy masculina y no lograba persuadirla de que hiciera algo femenino. Brenda casi no tuvo amigos durante su infancia. Todos se burlaban de ella y la llamaban la mujer cavernícola".

"Era una niña muy, muy sola", agrega.

Ante esta situación los padres de Brenda optaron por no seguir consultando al doctor Money.

Poco después hicieron algo que el psicólogo les había advertido que no hicieran: le dijeron a la niña que había nacido siendo niño.

Semanas después Brenda eligió volverse David. Fue sometido a cirugía reconstructiva y eventualmente se casó.

Aunque no pudo tener hijos, fue el feliz padrastro de los tres hijos de su esposa.

Final trágico

Cromosoma
Los cromosomas dictan si se es hombre o mujer
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Pero David no sabía que había sido inmortalizado en el mundo académico y científico como el protagonista del caso de John/Joan para reasignación de género.

Y cuando se enteró no podía creer que se le presentara como un "caso exitoso" en los libros de texto médicos y psicológicos que lo ponían como ejemplo en los protocolos para tratar a hermafroditas y a personas que habían perdido el pene.

Cuando cumplió 30 años David sufrió una crisis de depresión. Perdió su trabajo y se separó de su esposa.

En 2002 su hermano murió a causa de una sobredosis. Y dos años más tarde, cuando David tenía 38 años, la policía le informó a Janet y Ron que su hijo se había suicidado.

Los casos como el de John/Joan -en donde un accidente fue la raíz del problema- son muy raros. Pero cuando se presenta un caso de los llamados "trastornos de desarrollo sexual" se deben tomar muchas decisiones sobre si se debe criar a un niño como hombre o mujer.

"Ahora contamos con equipos multidisciplinarios bien entrenados, con varios profesionales involucrados, para poder tomar esa decisión", explica la doctora Polly Carmichael, experta del Hospital Great Ormond Street, en Londres.

"Y los padres también están muy involucrados en este proceso de decisión".

Según la experta, gracias a este proceso se ha ayudado a varios niños a crecer de forma exitosa para tener una vida feliz y satisfecha.

"Una de las mejores cosas de trabajar con niños es que estos tienen una increíble capacidad de recuperación", dice la doctora Carmichael.

"Cada vez me sorprende la forma como, con apoyo, los niños son capaces de luchar y enfrentar sus problemas".

Cortesia: BBC Mundo

lunes, 15 de noviembre de 2010

Diabetes: enemiga de la sexualidad


“La diabetes es enemiga de la sexualidad”. Así lo dijo Santiago Cedrés, sexólogo clínico quien estuvo en septiembre (2010) en el congreso mundial de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual, en Corea del Sur. Y uno de los temas principales de este encuentro fue, precisamente, el impacto de la diabetes en el sexo, tanto en hombres como mujeres.

Cedrés presentó una investigación que llevó a cabo en el Centro Médico Sexológico Plenus –que él dirige- en la que encontró que los hombres diabéticos tienen una probabilidad “cuatro veces mayor de sufrir disfunción eréctil”, y las mujeres diabéticas una probabilidad “tres veces mayor de experimentar baja en la lubricación vaginal”.

El estudio fue hecho entre 140 pacientes (70 hombres y 70 mujeres) entre 40 y 60 años y en tratamiento para la diabetes tipo II. En el curso de cinco meses de trabajo, Cedrés descubrió que “todos los pacientes” presentaban algún tipo de disfunción sexual, ya sea pérdida de deseo sexual, disfunción eréctil, pérdida de lubricación, menor testosterona que la esperada para la edad y anorgasmia. Y todas estas disfunciones estaban ligadas a la enfermedad.

Cedrés explicó a voanoticias.com los tipos de disfunciones que provoca la diabetes:

1. En la mujer, la alteración de la glucosa en sangre la predispone a tener más infecciones vaginales. Y las infecciones bajan la lubricación vaginal. “Ahí es cuando aparece el coito doloroso, el dolor a la hora de la penetración, y esto trae aparejado la anorgasmia, o imposibilidad de alcanzar el orgasmo”.

2. Tanto en hombres como mujeres, la diabetes afecta la secreción de hormonas sexuales. En el caso de los hombres, sobre todo, baja la secreción de testosterona, dijo Cedrés. “El hombre secreta testosterona en el testículo. Y al recibir sangre con más glucosa de la que debería, bajan las funciones de secreción de testosterona y esto provoca la andropausia, el análogo masculino de la menopausia femenina. Un nivel bajo de testosterona afecta el deseo sexual y la erección en los hombres. Y en el caso de las mujeres, afecta el deseo sexual y la lubricación vaginal”.

3. La diabetes también provoca alteraciones vasculares. “La enfermedad va tapando las arterias del cuerpo, por eso los diabéticos corren el riesgo de sufrir infartos. Y cuando tapa las arterias de los genitales masculinos, éstos se llenan menos de sangre y se da la disfunción eréctil”, explicó. En la mujer, en tanto, las alteraciones vasculares “no son predominantes”.

4. Tanto en hombres como mujeres, la diabetes ocasiona una pérdida de la función del endotelio, que es la membrana que recubre el interior de los vasos sanguíneos del cuerpo. “En la sexualidad, en particular, la pérdida de la función del endotelio afecta los vasos genitales. En los hombres empeora la función eréctil y en las mujeres empeora la lubricación”.

5. La diabetes afecta a los pacientes a nivel psico-emocional y esto, a su vez, repercute en su sexualidad. “Tienen una enfermedad crónica que los obliga a adherirse al tratamiento, tanto los que se inyectan insulina como los que no. Por eso, muchas veces, se sienten minusválidos y le tienen miedo a la muerte. Esto los posiciona en un aspecto muy vulnerable”.

Si bien no es fácil para un diabético digerir toda esta información, debe educarse si quiere resolver sus problemas sexuales, dijo Cedrés.

“En el curso del estudio vimos un analfabetismo sexual increíble”, contó. “Muchos pacientes no asociaron la diabetes con los problemas sexuales. Vinieron al centro pensando que era un tema de la pareja, del estrés, o porque creían que era normal tener disfunciones sexuales a su edad”. Falsas creencias deben ser derribadas. ¿Cómo? Mediante un tratamiento adecuado.

Si bien en la persona diabética el tratamiento es “más intenso, más complejo, y a veces la tasa de respuesta es más lenta”, da resultados, según Cedrés. Con sus pacientes, trabaja tanto los problemas orgánicos como los psicológicos. La administración de fármacos que mejoren la función vascular y la función endotelial, la aplicación de hormonas, el tratamiento de infecciones vaginales y la terapia de pareja son algunas de las herramientas que él pone en práctica.

Pero antes de comenzar el tratamiento sexológico, el paciente debe controlar su diabetes, dijo Cedrés. “Hacer ejercicio, en particular el aeróbico, cuidar estrictamente su dieta y adherirse al control médico”.

Por último, los diabéticos y sus parejas deben entender que no son culpables de su disfunción: “No es que su cuerpo no funcione más, o que su pareja no lo quiera y por eso no responde. Es la manifestación de una enfermedad metabólica”, aseguró el experto.