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domingo, 3 de noviembre de 2013

Un compuesto de la dieta mediterránea hace que las células del cáncer se vuelvan mortales

En la batalla contra el cáncer, nada está perdido. Sabemos que las células cancerígenas tienen un truco para crecer de manera descontrolada: conocen como inhibir el proceso natural que les haría morir en el momento que les corresponde. La buena noticia es que científicos de la Universidad Estatal de Ohio (EE UU) han identificado un compuesto de los alimentos vegetales, la apigenina, que puede impedir que las células tumorales, especialmente las que causan cáncer de mama, se comporten como "inmortales". Y, por lo tanto, evitar el desarrollo de tumores.

La apigenina es un flavonoide natural que se encuentra presente en grandes cantidades en el apio, el pomelo y el perejil, pero también forma parte de otras muchas frutas y verduras que ingerimos a diario en la dieta mediterránea. Andrea Doseff y sus colegas han identificado que la apigenina vuelve mortales a las células cancerosas, evitando que se descontrolen y que generen cáncer, pero que además se une a 160 proteínas diferentes del cuerpo, lo cual podría traducirse en más efectos beneficiosos, tal y como concluyen en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. "Si comemos sano, estamos favoreciendo que se produzcan comportamientos normales dentro de nuestras células, y que se destruyan cuando les corresponde o cuando se vuelven malignas", aclara Dosegg.

[Fuente]

lunes, 26 de noviembre de 2012

11 cosas que deberías saber antes de ponerte a dieta

¿Se puede perder peso durmiendo poco? ¿Engorda comer rápido? ¿Y comer delante de una pantalla? ¿Qué alimentos ayudan a adelgazar? ¿Cómo afecta la perdida de peso al cerebro? ¿Son buenas las dietas basadas en proteínas? Repasamos 11 estudios científicos recientes que deberías tener en cuenta a la hora de iniciar un régimen para perder peso.

Yogur y frutos secos. A largo plazo, comer yogur y frutos secos de cáscara dura, como las nueces o las almendras, ayuda a bajar de peso más que la fruta o las verduras, según se desprendía de un estudio llevado a cabo en la Escuela de Salud Pública de Harvard y publicado en la revista New England Journal of Medicine.

Sueño antigrasa. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Chicago, mientras hacemos una dieta para adelgazar, dormir durante toda la noche hace que se pierda más cantidad de grasa. Concretamente, si reducimos nuestro sueño a sólo 5,5 horas perdemos el mismo peso que tras un sueño de 8,5 horas, pero la quema de grasas se reduce a la mitad.

Contra los antojos, imaginación. Un grupo de científicos de la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh, EE UU) descubrió hace poco que, ante el deseo de comer chocolate y dulces, imaginarse tomando grandes cantidades de estos productos puede ser suficiente para calmar el apetito.

Bebe agua para adelgazar. Un ensayo clínico presentado durante un encuentro de la Sociedad Americana de Química (ACS por sus siglas en inglés) reveló que beber dos tazas de agua antes de comer ayuda a perder peso y combatir la obesidad.

Si comes no navegues. Comer delante de la pantalla de un videojuego o trabajando con el ordenador puede aumentar nuestro apetito a lo largo del día, fomentando el sobrepeso, según revelaba un trabajo publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition.

Los peligros de tomar sólo proteínas. La Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas desaconseja encarecidamente el “método” o “dieta” de adelgazamiento propuesto por Pierre Dukan ya que no existen pruebas que sustenten que una dieta con un mayor contenido en proteínas ayude a la pérdida de peso y el consumo prolongado de dietas pobres en carbohidratos y ricas en proteínas se asocia con un incremento en la mortalidad.

Échale pimienta… roja. Según una investigación de la Universidad de Purdue (EE UU), consumir pimienta roja de Cayena puede "ayudar a reducir el apetito y a quemar más calorías de lo habitual después de cada comida, especialmente si no solemos consumir esta especia regularmente", explica Richard Mattes, coautor del trabajo.

Atentos a las etiquetas. Leer las etiquetas de los alimentos que compramos nos ayuda a perder peso, de acuerdo con un reciente estudio de la Universidad Estatal de Washington publicado en la revista Journal of Consumer Affairs. Las mujeres entre 37 y 50 años son las que más han incorporado este hábito a la hora de hacer la compra.

Mejor pasar un poco de frío. Si te pones a dieta en invierno, no abuses de la calefacción. Según un estudio publicado en la revista Obesity Reviews, abusar de la calefacción en el invierno podría estar contribuyendo al aumento de la obesidad en Reino Unido, Estados Unidos y otros países desarrollados. Según los autores, reducir la exposición al frío reduce la necesidad de consumir energía para permanecer calientes y reduce la capacidad del cuerpo para producir calor.

¿Rápido o lento? Comer rápido, en comparación con hacerlo lentamente, reduce la segregación de unas hormonas que provocan la sensación de estar “lleno”. La reducción de dichas hormonas nos llevaría a comer en exceso y, por lo tanto, a engordar, según un estudio reciente.

Perder peso mejora la memoria. Además de adelgazar, cuando pierdes peso mejora tu memoria y tu capacidad de concentración, de acuerdo con una investigación de la Universidad Kent State (EE UU). Según Johns Gunstad, coautor del trabajo, muchos facotres que acompañan a la obesidad – hipertension, diabetes tipo 2, apnea del sueño- están vinculados a daños en el cerebro, por lo que para el investigador es lógico que “si estos problemas desaparecen, la memoria funcione mejor”.

Cortesia: muyinteresante.es

miércoles, 3 de agosto de 2011

Las dietas fuerzan al cerebro a comerse a sí mismo


Quizás el estudio responde a por qué es tan difícil mantener una dieta.

Hay muchas teorías sobre porqué las dietas no funcionan o porque es tan difícil mantener un peso bajo. Ahora científicos en Estados Unidos creen haber hallado una explicación: el hambre obliga a las neuronas en el cerebro a comerse a sí mismas y esto provoca que comamos más.

Esa es la conclusión de investigadores del Colegio de Medicina Albert Einstein de la Universidad de Yeshiva en Nueva York. Estudios en el pasado han demostrado que cuando el organismo carece de nutrición las células comienzan a comer partes de sí mismas para evitar esa pérdida de sustento.

Es un proceso llamado autofagia (literalmente "comerse a sí mismo") que forma parte del ciclo natural de la vida celular. Pero hasta ahora se pensaba que la autofagia no ocurría en el cerebro y que éste estaba protegido de este ciclo celular.


El hipotálamo es la región encargada de controlar el hambre.

Hipotálamo

Los investigadores descubrieron que con el hambre también las células en el cerebro llevan a cabo la autofagia para evitar la inanición.

El proceso, dicen los investigadores, ocurre en el hipotálamo, la región cerebral encargada de regular varios procesos metabólicos, incluidos la temperatura corporal, el hambre y la sed.

Las reacciones químicas que ocurren en esta región nos envían la señal de que tenemos hambre y debemos comer más, o de que ya estamos satisfechos y debemos dejar de comer.

Sin embargo, tal como señala la nueva investigación, cuando no comemos, las neuronas que se encargan de indicarnos que tenemos hambre comienzan a comer porciones de sí mismas, sus propias proteínas, como un último recurso para obtener energía y evitar la inanición.

Esto provoca que el organismo responda produciendo ácidos grasos, los que a su vez envían la señal de que tenemos hambre al cerebro, y ésta nos impulsa a comer.

Tal como expresan los investigadores en la revista Cell Metabolism (Metabilismo Celular), el hallazgo podría conducir a nuevos tratamientos, científicamente comprobados, para perder peso y combatir la obesidad.

En experimentos llevados a cabo con ratones, el doctor Rajat Singh, quien dirigió el estudio,encontró que las encargadas de producir ácidos grasos cuando se produce la autofagia son un grupo de neuronas en el hipotálamo, llamadas AgRP.

Esos ácidos grasos a su vez incrementan los niveles de AgRP en respuesta a la señal de hambre.
Los investigadores descubrieron que bloqueando la autofagia de las neuronas AgRP los niveles de éstas no se incrementaban y por lo se bloqueaba también la señal de hambre.

Esos cambios químicos en el cerebro de los ratones provocaron que éstos perdieran peso y adelgazaran después de un período de ayuno y de quemar más energía.

"Este estudio demuestra la singular naturaleza de las neuronas del hipotálamo por su capacidad de incrementar la regulación de la autofagia en respuesta a la inanición" dicen los investigadores.
Los científicos también creen que el hallazgo ofrece nueva información sobre por qué una dieta rica en grasas nos hace sentirnos más hambrientos y comer más.

Los ácidos grasos que se producen en el flujo sanguíneo son almacenados por el hipotálamo y descompuestos entre comidas, lo cual podría inducir la autofagia en las neuronas AgRP y provocar el proceso que nos impulsa a tener hambre.

El profesor Singh cree que el hallazgo podría conducir a un tratamiento dirigido a estas señales "que nos haga sentir menos hambrientos y quemar más grasa".

Esto, dice el investigador, "sería una buena forma de mantener el equilibrio de energía en un mundo donde las calorías son muy baratas y muy abundantes.

Cortesia: BBCmundo.com