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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Divorcio de los padres y riesgo de derrame

Una posible causa podría ser el impacto del estrés del divorcio en los niños.

Los niños que experimentan el divorcio de sus padres tienen dos veces más probabilidades de sufrir un derrame cerebral en algún momento de su vida adulta, afirma una investigación.

Una posible causa podría ser el impacto del estrés del divorcio en los niños.

El estudio, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Toronto, Canadá, se basó en los registros de una encuesta de salud comunitaria en Canadá con 13.000 personas.

Los científicos descubrieron que entre los participantes, el 10% había experimentado el divorcio de sus padres durante la infancia y entre éstos, casi el 2% habían sido diagnosticados con un derrame en algún punto de su vida.

Los investigadores, sin embargo, no saben cuál es la causa de esta asociación.

Se sabe que el divorcio es una experiencia traumática para todos los involucrados y estudios en el pasado han mostrado los posibles riesgos de los niños de padres divorciados de sufrir estrés u otros trastornos de salud mental a largo plazo.

Pero hasta ahora no se había encontrado un vínculo directo con una enfermedad cardiovascular. como el derrame cerebral, muchas décadas después del evento.

Tal como explicó a la BBC la profesora Esme Fuller-Thomson, quien dirigió la investigación, realmente les sorprendió encontrar estos resultados.

"Encontramos que los adultos que habían experimentado el divorcio de sus padres antes de que cumplieran 18 años mostraron el doble de riesgo de sufrir un derrame cerebral" explica la investigadora.

"Inicialmente pensé que esta asociación podía explicarse por las conductas de riesgo de los participantes, porque en el pasado se ha mostrado que los hijos de padres divorciados tienen más probabilidades de fumar o beber alcohol, que sabemos están asociados al riesgo de derrame".

Los investigadores ajustaron las estadísticas del estudio para tomar en cuenta el impacto de las conductas de riesgo de los participantes, como fumar, beber alcohol, falta de ejercicio y obesidad.

"Y aún así, tomando en cuenta estos factores de riesgo, nos quedamos sumamente sorprendidos de que la asociación entre divorcio y derrame cerebral siguiera siendo significativamente elevada", agrega la investigadora.

Factores de riesgo

Los resultados mostraron que entre los 13.134 participantes, 10,.4% habían experimentado el divorcio de sus padres siendo niños y 1.9% informó que habían sido diagnosticados con un derrame en algún momento de su vida.

Tal como explica la profesora Fuller-Thomson, el análisis inicial tomó en cuenta la edad, raza y género de los participantes y encontró un riesgo 2,2 veces más alto de sufrir un derrame entre los hijos de divorciados.

Como no se encontró la posible causa de este vínculo con las cuatro conductas de riesgo, los científicos decidieron seguir investigando y volvieron a llevar a cabo un análisis de los datos tomando en cuenta otros factores, incluidos el estatus socioeconómico, la salud mental y las experiencias adversas de los niños.

"Pensamos que la asociación quizás estaba relacionada al impacto que tiene un divorcio en las experiencias de la infancia, como el nivel de educación, porque a veces los niños que atraviesan un divorcio deben dejar de estudiar antes" explica la investigadora.

"Así que investigamos el impacto del nivel educativo y el ingreso que alcanzaron siendo adultos. Y esto tampoco explicó el riesgo de derrame cerebral", agrega.

"El tercer análisis que llevaremos a cabo fue para investigar si la experiencia del divorcio tuvo un impacto en el riesgo de depresión".

"Los niños de padres divorciados son ligeramente más vulnerables a la depresión y ésta ha sido asociada a los problemas cardiovasculares. Pero esto tampoco pudo explicar el riesgo de estos individuos al derrame cerebral".

Los científicos siguieron investigando el impacto de 16 factores de riesgo, incluido el abuso infantil, el desempleo de los padres. Pero hasta ahora, como señala la profesora Fuller-Thomson, no se ha podido encontrar la causa entre el vínculo entre divorcio de los padres y derrame cerebral.

Según la investigadora, se tienen algunas hipótesis, como el impacto de la pobreza en la infancia y la posibilidad de que el estrés sufrido en la infancia tenga algún efecto en la forma como se experimenta el estrés en la vida adulta.

La investigadora subraya, sin embargo, que este estudio es muy preliminar y hace falta confirmar los resultados para poder establecer una conclusión.

Además, agrega, todos los participantes habían nacido en Canadá entre los 1940 y los 1950. Una época, subraya la investigadora, donde el divorcio se sufría de una forma mucho más traumática que hoy en día.

Los resultados fueron presentados durante la conferencia anual de Sociedad Gerontológica de Estados Unidos.

Cortesia: BBC Mundo

jueves, 4 de noviembre de 2010

Hallan cómo evitar el daño de un derrame cerebral

Científicos en Estados Unidos descubrieron un mecanismo que podría ayudar a la gente que sufrió un derrame cerebral a recuperarse mejor.

Los investigadores de la Universidad de California, en Los Ángeles, (UCLA) encontraron porqué es tan difícil que el cerebro recupere sus funciones después de un derrame.

La clave, afirman en la revista Nature, es una molécula que evita que las células cerebrales trabajen apropiadamente.

Y si se bloquea esta molécula se podrían revertir los daños causados por un derrame, agregan.

El derrame cerebral es una de las principales causas de discapacidad en adultos. Actualmente el único tratamiento para los pacientes que sufren este trastorno es la rehabilitación física pero no existen medicamentos que ayudan a la recuperación neurológica.

El nuevo estudio, dicen los expertos, podría conducir al desarrollo de uno de estos fármacos.


Un derrame cerebral ocurre cuando una zona del cerebro queda privada de oxigeno debido al bloqueo o rompimiento de un vaso sanguíneo.

Cuando esto ocurre las células de la zona afectada comienzan a morir. Y aunque nada puede revertir esta muerte celular, se sabe que las células que rodean a la zona dañada juegan un papel crucial en la capacidad del cerebro para recuperarse y compensar por el daño causado.

Este proceso de "reinstalación", en el que las células cerebrales vecinas crean nuevas conexiones para reemplazar a las células perdidas durante el derrame, puede determinar, en parte, el grado de discapacidad que algunos de los pacientes sufrirán a largo plazo.

Ahora los investigadores de la UCLA descubrieron que existe un proceso dentro de las células cerebrales vecinas que parece estar obstaculizando ese proceso de reinstalación.

Según los científicos, la acumulación de una molécula, llamada GABA, parece apagar la actividad de esas células vecinas cuando precisamente deberían estar trabajando lo más duro posible para formar nuevas conexiones.

En el estudio los investigadores provocaron derrames en ratones y cuando les suministraron un fármaco que bloqueó a esa molécula mostraron una mejor capacidad de recuperación de movimiento.

Cuando modificaron genéticamente a los ratones para hacerlos menos receptivos a la GABA encontraron resultados similares, lo cual confirmó su teoría.

Los científicos creen que la investigación ofrece la posibilidad de crear un nuevo tipo de fármaco que mejore la recuperación en los pacientes que sufrieron un derrame.

Aunque subrayan que todavía falta confirmar estos resultados con ensayos clínicos en humanos, el estudio con ratones ofreció además otra ventaja importante.

Actualmente las estrategias para limitar el daño de un derrame incluyen los fármacos trombolíticos que se inyectan en el paciente lo más pronto posible tras un derrame para disolver coágulos, reestablecer la circulación y limitar el área cerebral afectada.

Pero esto requiere enfrentar una carrera contra reloj para tratar al paciente urgentemente cuando sufre el derrame.

Los investigadores de la UCLA descubrieron que el bloqueo de la GABA produjo los mejores resultados cuando el proceso fue llevado a cabo tres días después del derrame.

De hecho, dicen, cuando se trató a los animales inmediatamente después del derrame empeoró los daños causados por éste.

"Un elemento importante en tratamiento del derrame es el momento en que se suministran los fármacos" expresa el profesor Tom Carmichael, quien dirigió el estudio.

"Descubrimos que si bloqueamos la inhibición tónica (la acumulación de GABA) demasiado pronto se puede producir la muerte celular, pero si se retrasa el tratamiento por tres días tras el derrame, esto promuevo la recuperación funcional sin alterar el tamaño de la zona afectada", explica.

Los investigadores planean ahora confirmar estos resultados con más pruebas y posteriormente diseñar un ensayo clínico para seres humanos en los cuales se podrían probar varios fármacos "prometedores" que ya existen actualmente.

Cortesia: BBC Ciencia