Mostrando entradas con la etiqueta medio ambiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medio ambiente. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de noviembre de 2010

Argentina: crean un plástico a base de maíz y mandioca

Es un tipo de plástico altamente resistente, pero que se deshace en pocos días si es enterrado.

Cada año se utilizan en el mundo millones de envases, envoltorios y bolsas de plástico, que provocan un daño al medioambiente porque están hechos a base de un material no renovable –el petróleo- y porque tardan décadas en degradarse.

Por ello, cada vez son más los científicos abocados a la tarea de encontrar materiales que puedan cumplir la misma función, sin afectar el ecosistema.

Un equipo de expertas en Argentina halló justamente eso: un tipo de plástico que es altamente resistente, pero que se deshace en pocos días si es enterrado y no libera toxinas.

Las científicas del Laboratorio de Polímeros y Materiales Compuestos, del Departamento de Física de la Universidad de Buenos Aires (UBA), junto con el equipo de Ecomateriales del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema), de la Universidad Nacional de Mar del Plata, trabajaron a partir de dos productos renovables: la mandioca y el maíz.

Así, combinando el almidón de mandioca con nanopartículas cristalinas de almidón de maíz lograron crear un plástico que tiene capacidades similares al film tradicional de cocina.

De la tesis a la práctica

La física Silvia Goyanes, que dirigió el proyecto junto con la química Mirta Aranguren, le dijo a BBC Mundo que el proyecto surgió a partir de la tesis de la ingeniera argentina Nancy García, quien desarrolló la idea tras una experiencia en Francia.

El equipo argentino, compuesto por cinco mujeres, logró convertir la teoría en hecho y comprobó las ventajas de su creación.

"En general los films hechos a base de almidón de maíz o almidón de mandioca tienen poca dureza y demasiada permeabilidad", señaló Goyanes.

La clave del éxito para lograr un material más duro y menos permeable consistió en combinar ambos tipos de almidones, en las medidas correctas.

La creación obtuvo recientemente la distinción al mejor proyecto en el área de productos y servicios de los Premios Iberoamericanos a la Innovación y el Emprendimiento.

Varios formatos

Equipo científico
El equipo argentino, compuesto por cinco mujeres,
logró convertir la teoría en hecho.

Según Goyanes, el film que inventaron –y que ya patentaron- tiene las mismas utilidades que el clásico envoltorio de plástico: puede ser utilizado para envolver comida o productos medicinales, farmacéuticos o cosméticos, entre otros.

Además, las expertas comprobaron que tiene capacidad para soportar 5 kilos de peso, por lo que potencialmente podría utilizarse para crear bolsas de supermercado.

Pero el material no sólo puede presentarse en forma de film. También puede utilizarse como gel y aplicarse sobre los productos que se desea proteger.

Si bien aún no están hechos los estudios para determinar si el material es seguro para usar sobre alimentos, Goyanes afirmó que todos los componentes que se usan en su fabricación son comestibles.

Mejor y más barato

Para la científica, el invento no sólo es revolucionario porque no daña al medioambiente. También ofrece ventajas económicas.

"Hoy en día se usan muchos envases hechos de poliácido láctico, que es biodegradable. Pero los plásticos a base de almidón son mucho más baratos de producir", afirmó.

Aún quedan muchas pruebas por hacer para conocer en detalle las propiedades de este nuevo material, por lo que el equipo de científicas espera poder llegar a algún acuerdo con una empresa para realizar lo que se conoce como el "escalado industrial".

Si bien este hallazgo significa un avance en la búsqueda por crear envoltorios que no dañen al medioambiente, Goyanes considera que el mundo aún no está cerca de reemplazar al plástico tradicional.

"Se están desarrollando muchos materiales biodegradables pero todavía falta para concluir la etapa de industrialización de estos productos", concluyó.

Cortesia: BBC Mundo

jueves, 18 de noviembre de 2010

La paja del arroz amenaza el ecosistema

La quema de la paja del arroz es una práctica tradicional con graves consecuencias sobre el medio ambiente. Científicos de todo el mundo aseguran que la combustión de este residuo agrícola genera grandes cantidades de CO2 y, por tanto, altos niveles de contaminación.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el arroz es el segundo cereal de mayor producción en el mundo, por detrás del trigo.

Los 113 países que lo cultivan producen cada año 400 millones de toneladas de grano, la mitad de las cuales proceden de China.

Entre los países productores también se encuentran España, Colombia, Perú o México. Y el cultivo del arroz es la principal fuente de ingresos para los pobladores de algunas de sus zonas rurales.

Problemas medioambientales

Sin embargo, las elevadas cifras de producción de arroz acarrean consigo consecuencias nefastas para el medio ambiente y para quienes viven alrededor: la quema de la paja produce gases de efecto invernadero y serias afecciones respiratorias.

Según fuentes del Parque Natural Albufera de Valencia, desde el mes pasado miles de toneladas de paja de arroz se acumulan en los arrozales de los campos valencianos.

La Unión Europea (UE) prohibió en 2008 la quema de estos residuos agrícolas por su alto efecto contaminante y emplazó a las autoridades locales a adoptar una solución al respecto.

Ante la falta de reacción de éstas, los agricultores no tuvieron más remedio que abandonar el desecho en los mismos arrozales.

Pero el proceso de descomposición de este material orgánico acaba con prácticamente todo el oxígeno existente en el agua y, por tanto, causa una gran mortandad de peces, genera hedor y provoca elevadas emisiones de gas metano a la atmósfera.

Puesto que la quema trata de evitarse, situaciones similares a esta se repiten con frecuencia en el Valle Imperial de California, o en el de Mexicali, al norte de México.

También en Colombia, en Perú y en algunos otros países productores de América Latina. El problema de los residuos derivados del cultivo del arroz parece, pues, un callejón sin salida.

Alternativas a la quema

La mayor parte de países afectados por la acumulación de este tipo de residuo agrícola ha tomado decisiones al respecto, aunque en muchos casos, de modos bien distintos.

El gobierno de Perú, mediante el Plan Nacional de Agroenergía, estableció la obligatoriedad de eliminar los rastrojos, ya fuera a través de la quema o de su reutilización con fines ganaderos.

En Colombia, el Ministerio de Agricultura desaconseja la práctica de la quema al tiempo que promueve la reincorporación de la paja al suelo como abono orgánico.

En California, la aplicación del proyecto Colusa ha permitido la reconversión de la paja de arroz en paneles de fibra vulcanizada para su empleo como material de construcción.

En España existe un proyecto, aún en fase de prueba, para producir energía eléctrica mediante la fabricación de biogás a través de un proceso de fermentación controlada de la paja.

El Instituto de Investigación Agraria de Japón recientemente ha sugerido la posibilidad de crear bioetanol a partir de la paja.

Pero las soluciones medioambientalmente sostenibles casi siempre se encuentran con dos problemas. En primer lugar, su elevado costo. Ni los gobiernos ni la iniciativa privada están dispuestos a asumir un gasto cuyos beneficios no son reportables a corto o medio plazo.

Fuentes consultadas por BBC Mundo explican que la mentalidad de los agricultores también supone a veces una traba importante.

Acostumbrados a las prácticas tradicionales, a muchos de ellos les cuesta llevar a cabo soluciones con un menor impacto para el medio ambiente.

Cortesia: BBC Mundo


jueves, 4 de noviembre de 2010

Un videojuego para salvar el medio ambiente

Este martes, el videojuego Fate of the World (Destino del mundo) se pondrá a la venta en internet. ¿Su objetivo? Salvar al mundo del cambio climático... y obtener beneficios económicos.

Se trata de la última apuesta de una creciente oferta de videojuegos que intenta dejar de un lado la acostumbrada violencia para tratar temas comprometidos con el planeta. Pero, ¿funcionan?

En los últimos diez años, la importancia de los videojuegos trascendió el simple entretenimiento y estos empezaron a ser tomardos en serio en ambientes escolares, universitarios, médicos y laborales.

El éxito de su penetración en la sociedad es, además, indudable: dos terceras partes de los hogares en Estados Unidos los juegan y un tercio de los residentes del Reino Unido se consideran usuarios.

Y el drama del cambio climático, el crecimiento de la población, la guerra por los recursos, las migraciones masivas son temas que afectan a todos los seres humanos.

Al parecer, la combinación es perfecta. Sin embargo, a la hora de obtener beneficios económicos el panorama no parece tan sencillo.

Comercialización vs. responsabilidad

En su gran mayoría, los juegos "responsables" han dependido del financiamiento de organismos gubernamentales, medios de comunicación y sociedades científicas. Y pocas veces generan beneficios económicos.

Pero Red Redemption -la galardonada empresa desarrolladora de videojuegos que está detrás de Fate of the World- espera poder cambiar la historia.

La compañía ya había desarrollado, en 2007, el juego Climate Challenge (Desafío del Clima), el que contó con el patrocinio de la BBC y logró la atención de más de un millón de personas.

Pero para su nueva propuesta partieron de dos nuevos elementos: no limitarse a un juego que dura "sólo 100 años" ni centrarse sólo en Europa cuando hay todo un mundo disponible (literalmente) para jugar con él.

Y armados con estas ideas decidieron además buscar financiamiento privado, para desarrollar un videojuego de estrategia divertido y apasionante (como aquellos comercializados exitosamente) donde el jugador se moviera en escenarios basados en investigación y datos reales.

Así surgió el elemento innovador: el programa fue concebido por diseñadores de videojuegos de la mano de asesores científicos que les ayudaron a entender modelos y datos climáticos.

"Pero no se equivoquen, es un juego más que un programa educativo", le explicó Gobion Rowlands, director creativo de la empresa al sitio especializado rockpapershotgun.com

"Queremos dar a los jugadores poder para hacer cosas radicales —para explorar una gama de futuros posibles basados en dinámicas económicas y de población coherentes y creíbles— con el apocalipsis ambiental en evolución persiguiéndoles mientras lo hacen", afirmó.

Otra parte de la estrategia fue ofrecer el juego para plataformas "serias". El título se lanza para PC y su siguiente apuesta es la plataforma Mac.

Objetivo: salvar el planeta

"Si logramos conectar la alegría de los videojuegos con la vida real, entonces podríamos cambiar cómo actúan las escuelas, los servicios de salud y la política", había dicho a la BBC Jane McGonigal, una respetada creadora de videojuegos.

Para jugar Fate of the World se necesita ser mayor de 18 años y tomarse en serio el futuro del planeta.

Con una serie de escenarios basados en los últimos avances científicos para los próximos 200 años, el usuario debe manejar un equilibrio entre la protección de los recursos de la Tierra y el clima contra la necesidad de una población mundial creciente, que exige cada vez más alimentos, energía y espacio vital.

A unas horas de su lanzamiento, el sitio está listo para descargar la preventa "de un dramático juego de estrategia global que pone nuestro futuro en sus manos", por US$16.

La pregunta para el gamer es sólo una: ¿Vas a ayudar al planeta o serás un agente de destrucción?


Cortesia: Redacción BBC Mundo