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domingo, 17 de febrero de 2013

En busca de la fórmula correcta para determinar el peso ideal

En un mundo en el que la obesidad representa uno de los mayores problemas de salud pública, medir y diagnosticar la condición física de las personas parece fundamental.

Con eso en mente, durante muchos años hemos utilizado el IMC (índice de masa corporal), para calcular los niveles de delgadez, sobrepeso y obesidad.

Pero existe una debilidad evidente en la fórmula que conlleva al índice: no distingue entre la grasa y el músculo.

Inventado por Adolphe Quetelet hace más de 150 años, el IMC se calcula tomando el peso de una persona (en kilogramos) y dividiéndolo por su estatura al cuadrado (en metros).

En términos simples, es una manera simplificada de comparar el peso de un individuo con su altura, para evaluar su condición física.

Aunque muchos depositen su confianza en la veracidad y precisión de la técnica, otros cuestionan su funcionalidad.

Un estudio llevado a cabo recientemente por la Universidad de Navarra midió las consecuencias prácticas del sistema con base en más de 6.000 personas.

Según la investigación, hasta un 29% de las personas consideradas delgadas según su índice de masa corporal serían obesas si se tuviera en consideración su cantidad de grasa.
El estudio también plantea que el 80% de las personas que de acuerdo al índice presentan "sobrepeso", en realidad son obesos.

Para comprobar el grado de error del diagnóstico, el equipo utilizó el método de la pletismografía, que consiste en medir el volumen corporal a través del desplazamiento de aire que produce un cuerpo dentro de una cámara especial.

También se estudiaron los marcadores sanguíneos de sensibilidad a la insulina de los participantes, su perfil lipídico (que determina el estado del metabolismo de los lípidos corporales) y otros factores de riesgo cardiometabólico.

Al comparar los nuevos indicadores con los valores del IMC, los científicos encontraron que muchas personas consideradas delgadas o con sobrepeso presentaban factores de riesgo cardiometabólico.

¿Una ecuación más precisa?

No es la primera vez que se hace énfasis en la falta de precisión del diagnóstico proporcionado por el IMC.

La búsqueda de un método más apropiado es una difícil tarea a la que se han sumado científicos de todo el mundo.

El matemático Nick Trefethen, profesor de análisis numérico de la Universidad de Oxford, propuso recientemente una nueva fórmula: 1,3 x peso, dividido por la altura a la potencia 2,5.
¿Por qué la elección de los números 1,3 y 2,5?

"Es imposible explicarlo en términos simples. Se requiere de toda una investigación y experimentación para determinar fórmulas que conlleven a datos matemáticos precisos que reflejen con precisión la condición física de las personas”, dice.

"La diferencia de mi propuesta es que tiene en cuenta la física y la mecánica para explicar cómo se comportan los cuerpos y hay investigaciones que sugieren que el exponente debe ser de 2,5, o incluso dos y dos tercios".

Con respecto a la ecuación propuesta, Tim Cole, profesor de estadística médica del University College de Londres, dice no estar convencido de que resulte en una cifra más precisa.

"Creo que su índice no va a solucionar las deficiencias presentes en la fórmula anterior. Por más de que se altere la ecuación, si incluye a los mismos factores, no es una alternativa viable”, afirma.

¿Por qué seguimos basándonos en el IMC?

"Es útil cuando se aplica en poblaciones. Es una forma que permite generar promedios y comparaciones y su cálculo es el más sencillo y práctico", señala Cole.

Katherine Flegal, del Centro Nacional de Estadísticas de Salud, en Estados Unidos, opina que el problema es conceptual.

"Debemos concientizarnos de que el pronóstico del IMC corresponde únicamente al peso de una persona, no a su estado de salud", dijo.

"No creo que el peso sea sinónimo de salud y estudios han comprobado que tampoco es sinónimo de mortalidad".

¿Es posible que se deje de utilizar como referente y que se remplace por otro método más eficaz?

El profesor Cole cree que no. "Es la manera más barata y práctica que se ha propuesto hasta el momento. Cualquier alternativa que proporcione un resultado más preciso es más costosa y complicada".

martes, 12 de abril de 2011

El polémico fármaco que promete una nueva manera para bajar de peso

Un controvertido fármaco -que fue rechazado para su comercialización en Estados Unidos el año pasado- logró en un nuevo estudio una reducción "sin precedentes" en el peso corporal de los participantes.

El ensayo clínico de un año -cuyos resultados aparecen en la revista médica The Lancet- encontró también "reducciones significativas" en la presión arterial y los niveles de colesterol, triglicéridos y marcadores inflamatorios en la sangre de los participantes.

Según los científicos, el medicamento, que consiste en una combinación de fármacos aprobados para migraña y epilepsia, logró reducir en hasta 10% el peso corporal de los individuos con obesidad que participaron en la investigación.

El hallazgo, afirman los investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke, Estados Unidos, podría conducir a una nueva herramienta para tratar el creciente problema de obesidad en el mundo.

"Los pacientes que recibieron esta combinación experimentaron, en promedio, una pérdida de peso corporal de 8,6%, comparado con los pacientes que recibieron un placebo" afirma el doctor Kishore Gadde, quien dirigió el ensayo clínico en la Universidad de Duke.

"Este tipo de pérdida de peso corporal, junto con las importantes reducciones en los factores de riesgo cardiometabólicos, representan un avance potencialmente importante en el manejo de la obesidad" agrega.

Combinación

El estudio de 56 semanas fue llevado a cabo en 93 clínicas de Estados Unidos e involucró a 2.500 pacientes con obesidad y dos o más enfermedades vinculadas, como diabetes o enfermedad del corazón.

La mitad de los pacientes recibieron un placebo y la otra mitad una combinación de fármacos, que incluían la fentermina, un medicamento ya aprobado y disponible desde 1959 para el tratamiento de la obesidad, y el topiramato, que también está aprobado para el tratamiento de la epilepsia y la prevención de migrañas.

Todos los participantes recibieron también asesoría para llevar a cabo una dieta y rutinas de ejercicio.

Los resultados mostraron que los individuos que tomaron una dosis diaria de la combinación de los dos fármacos lograron bajar hasta 10% de su peso corporal.

Por otra parte, el grupo que tomó el placebo sólo experimentó una pérdida de 1,2% en su peso corporal.

Asimismo, los resultados mostraron una mejora en los pacientes con riesgo cardiovascular y diabetes, particularmente una reducción de la presión arterial, los niveles totales de colesterol, de triglicéridos y de hemoglobina A1C.

Rechazado

En octubre de 2010, la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos rechazó la solicitud de comercialización de esta combinación de medicamentos, que la empresa farmacéutica Vivus lanzó con el nombre de Qnexa.

La FDA dictaminó entonces que la solicitud no podía ser aprobada y pidió a la compañía que llevara a cabo más estudios de seguridad.

El organismo expresó temores de que el uso del topiramato durante el embarazo "podía poner a las embrazadas en un creciente riesgo considerable de tener bebés nacidos con labio leporino y/o paladar hendido".

También se ha vinculado a este fármaco con problemas de memoria y cambios en el estado de ánimo, incluidos depresión y ansiedad.

Y la otra mitad de la combinación, la fentermina, estaba incluida en un controvertido medicamento para la obesidad que fue retirado del mercado por causar problemas cardiovasculares potencialmente fatales.

El nuevo estudio, que fue financiado por Vivus, intentó responder a los temores de la FDA y, según la empresa, ahora lograron obtener una combinación "más inteligente".

Según el doctor Gadde, 34 mujeres se embarazaron durante el ensayo de Qnexa, y "no se informó de ningún defecto de nacimiento entre los bebés que nacieron".

El estudio no analizó específicamente los problemas cardiovasculares, pero una de cada cinco personas informaron de efectos secundarios como boca seca, estreñimiento, parestesia (adormecimiento y hormigueo corporal), insomnio, mareos y distorsión en el gusto.

También se informó de un aumento en la depresión y ansiedad vinculado a la dosis consumida.

Tal como explica el doctor Gadde, la combinación de fármacos actúa incrementando la producción de norepinefrina (un compuesto químico cerebral que influye en el hambre y la sensación de saciedad).

"Creemos que funciona reduciendo el hambre y aumentando la sensación de saciedad. Pero también podría tener un efecto independiente en el control de la glucosa" dice el investigador.

Los investigadores no saben, sin embargo, qué ocurre con los pacientes una vez que dejan de tomar el fármaco y si logran mantener el menor peso corporal.

Pero ahora, en base a los nuevos resultados, volverán a someter la combinación farmacológica a la aprobación de la FDA.

Y la compañía también está solicitando la comercialización del fármaco en la Unión Europea.

Cortesia: BBCmundo.com

sábado, 12 de marzo de 2011

En duda los riesgos de la cintura grande

Los estudios en el pasado habían revelado que las personas con sobrepeso y cintura grande, con una mayor acumulación de grasa en esa zona corporal, eran las que tenían más riesgo de sufrir un infarto y derrame cerebral.

Hay mucha confusión sobre el análisis del riesgo de la obesidad. Ahora, sin embargo, una nueva investigación pone en duda esa afirmación e indica que toda la grasa corporal, sin importar donde esté acumulada, es perjudicial para el corazón.

El estudio internacional, publicado en la revista The Lancet, fue llevado a cabo por un consorcio de 200 científicos en 17 países y coordinado por investigadores de la Universidad de Cambridge, Inglaterra.

Estudios en el pasado habían encontrado que las personas con "cuerpo de manzana", aquéllas cuyos depósitos de grasa se concentraban en la cintura, tenían tres veces más riesgo de sufrir un infarto o derrame que aquellos con una distribución más general de grasa.

La nueva investigación expresa que el sobrepeso es uno de los riesgos más importantes de enfermedad cardiovascular, pero de igual importancia son los niveles de colesterol en la sangre y la medición de la presión arterial.

Obesidad "central" y "general"

Según los investigadores, hay mucha confusión sobre la mejor forma de medir la obesidad. Y hasta ahora los estudios han utilizado distintos métodos para analizar su riesgo.

Por ejemplo, las investigaciones que hablan de "obesidad central" (o cuerpo de manzana), medían la proporción entre las circunferencias de cintura y cadera, mientras que la "obesidad general" se mide en función del Índice de Masa Corporal (IMC), que es la proporción entre peso y altura.

Otros sugerían que había que centrarse únicamente en la medición de la cintura.

Según los investigadores, todos esos estudios tienen "grandes limitaciones en su diseño".

El nuevo estudio siguió a más de 220.000 personas durante 10 años. Y durante ese período 14.000 sufrieron un infarto o derrame.

Los científicos descubrieron que los datos confirmaban que la obesidad era uno de los principales determinantes de la enfermedad cardiovascular.

"Pero tanto el IMC, la circunferencia de la cintura y la proporción de cintura a cadera tuvieron un impacto similar en el riesgo de subsecuentes infartos o derrames cerebrales", afirman los autores.

Tal como señala el profesor John Danesh, quien dirigió la investigación, "ninguna de las mediciones corporales, ya sean utilizadas solas o combinadas, mejora la predicción de riesgo de enfermedad cardiovascular, especialmente cuando se tiene información adicional disponible como la presión arterial sistólica o su historia de diabetes o lípidos".

Es decir, la obesidad, como quiera que sea medida, no debe ser el único factor de riesgo que los médicos generales deben tener en cuenta.

"El estudio demuestra el valor de medir los niveles de presión arterial y de colesterol en la sangre", dice Danesh.

"Aunque este hallazgo, por supuesto, no disminuye la importancia de la adiposidad como uno de los principales determinantes, que pueden modificarse, de la enfermedad cardiovascular", agrega.

Y otros expertos subrayan que no se debe olvidar que, además del riesgo cardiovascular, la obesidad también conduce a otras enfermedades.

"Cerca de 60% de los casos de diabetes tipo 2 y 20% de los casos de enfermedad del corazón son atribuibles al exceso de grasa corporal", señala Stephen Holgate, del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido.

"Y seis tipos de cáncer también están vinculados a la obesidad", añade.

Cortesia: BBCmundo.com

jueves, 11 de noviembre de 2010

Advierten sobre "epidemia de obesidad" en el mundo en desarrollo

Los países en desarrollo deben actuar ahora para combatir sus propias "epidemias de obesidad", advierte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que señala que los niveles de obesidad están aumentando rápidamente.

En un informe publicado en la revista médica The Lancet, la institución dice que los países de bajos ingresos no pueden hacer frente a las consecuencias para la salud que supone la obesidad a gran escala.

Los índices de obesidad en Brasil y Sudáfrica ya superan la media de los países de la OCDE.

El aumento de la obesidad en los países industrializados como Reino Unido y Estados Unidos ha traído consigo un incremento de enfermedades del corazón, cáncer y diabetes.

Sin embargo, la creciente prosperidad que experimentan algunos países en desarrollo ha dado lugar a un aumento de los estilos de vida "occidentales".

Ahora, la OCDE advierte que esos países están ganando terreno rápidamente en cuanto a tasas de obesidad.

En todos los países representados en la OCDE, el 50% de los adultos tienen sobrepeso o son obesos.

Obesidad infantil

Los índices en la Federación Rusa están apenas por debajo de la cifra mencionada, y mientras que menos del 20% de los indios entran en esa categoría, y menos del 30% de la población china, la institución dice que la situación está empeorando rápidamente.

El informe recomienda que estos países actúen ahora para frenar el aumento, con campañas en los medios que promuevan un estilo de vida saludable, impuestos y subsidios para mejorar las dietas, una regulación más estricta en el etiquetado de los alimentos y restricciones a la publicidad de alimentos.

Sin embargo, la OCDE insiste en que la estrategia se pagará por sí misma en términos de reducción de los costos de atención de salud, llegando a ser rentable en un plazo máximo de 15 años.

Michele Cecchini, una de las autoras del informe, dijo: "una estrategia de intervención múltiple aportaría sustancialmente mayores logros que los programas individuales, con una mejor relación costo-beneficio".

La investigadora afirmó que se deben adoptar medidas específicas para frenar la obesidad infantil.