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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Descubren un nuevo tipo de galaxia apodada "judía verde" por su apariencia

Muchas galaxias tienen un agujero negro gigante en su centro que provoca que el gas de su entorno brille.

Un astrónomo alemán del Observatorio Gemini ha logrado identificar un nuevo tipo de galaxias, apodadas "judía verde" por su inusual apariencia, informó hoy el Observatorio Austral Europeo (ESO) desde su sede central en la ciudad de Garching, en el sur de Alemania.

Muchas galaxias tienen un agujero negro gigante en su centro que provoca que el gas de su entorno brille, pero en el caso de las del tipo "judía verde" no sólo el centro resplandece, sino que toda la galaxia brilla.

Se trata de las regiones radiantes más grandes y resplandecientes encontradas hasta ahora y que se cree están alimentadas por agujeros negros en el centro de la galaxia, mucho menos activos de lo esperado para ese tamaño y brillo, según el estudio que publica hoy la revista "The Astrophysical Journal".

El equipo en torno al astrónomo Mischa Schirmer cree que las regiones incandescentes deben ser un eco de una fase pasada mucho más activa del agujero negro y que se irán oscureciendo paulatinamente a medida que los remanentes de la radiación atraviesen la región y salgan al espacio.

El científico alemán se sorprendió cuando en una imagen del Telescopio Canadá Francia Hawai (CFHT), en el Observatorio de Mauna Kea, en Hawai (EEUU), dio con un objeto que parecía una galaxia, pero era de un brillante color verde.

Para descubrir el origen de este inusual brillo verdoso solicitó inmediatamente poder usar el telescopio de largo alcance (VLT, por sus siglas en inglés) del observatorio de Cerro Paranal, en Chile.

"Pocos días después de enviar mi propuesta, el VLT observaba este extraño objeto. Diez minutos después de obtener los datos en Chile los tenía en mi ordenador, en Alemania. Rápidamente reorienté por completo mis actividades de investigación, ya que era evidente que había dado con algo realmente nuevo", explicó Schirmer.

El nuevo objeto, denominado J224024.1-092748 o J2240, se encuentra en la constelación de Acuario (el portador de agua) y su luz ha tardado 3.700 millones de años en alcanzar la Tierra.

Tras el descubrimiento, el equipo de Schirmer estudió una lista de cerca de mil millones de galaxias y encontró otras 16 con propiedades similares, identificadas después por observaciones hechas con el telescopio Gemini Sur como galaxias "judía verde".

Estas galaxias son tan escasas que de media tan solo se encuentra una de ellas en un dado imaginario con un canto de 1.300 millones de años luz.

El apodo de "galaxias judía verde" les viene por su color y porque observadas superficialmente se parecen a las denominadas "galaxias guisante verde", aunque son significativamente de mayor tamaño.

La región brillante de J2240 y de las otras "judía verde" descubiertas por el equipo de científicos es inmensa y casi abarca el objeto completo, a diferencia de otro tipo de galaxias, donde estas regiones alcanzan a lo sumo el 10 % de su diámetro.

El extraño brillo verdoso que llamó inicialmente la atención de Schirmer se produce cuando el oxígeno se ioniza.

"Estas brillantes regiones son fantásticos bancos de pruebas para intentar comprender la física de las galaxias. Es como si pudiéramos ponerle un termómetro a una galaxia muy, muy lejana", afirmó el científico.

Según Schirmer, "normalmente estas regiones no son ni muy grandes ni muy brillantes y sólo pueden verse bien en galaxias cercanas".

"Sin embargo, en este nuevo tipo de galaxias descubierto, pese a estar tan lejos de nosotros, son tan grandes y brillantes, que pueden ser observadas con mucho detalle", precisó.

La apariencia de las "galaxias judía verde" es un síntoma de un centro galáctico activo que se está extinguiendo e indica una fase muy fugaz en la vida de una galaxia.

Ecos de luz como los vistos en J2240 permiten a los astrónomos estudiar el proceso de extinción de los centros galácticos activos para comprender más sobre cuándo y por qué se detiene su actividad y la razón por la cual las galaxias más jóvenes muestran a su vez tan poca actividad. 

Via: el-nacional.com

viernes, 15 de abril de 2011

Galaxia plantea reto a científicos

La evidencia sugiere que las primeras galaxias han existido más tiempo de lo pensado.

El descubrimiento de una nueva galaxia podría cuestionar las teorías actuales sobre la evolución del universo.

El descubrimiento de una distante galaxia, llena de estrellas, formada 200 millones de años después del Big Bang, hace 13.700 millones de años, representa un desafío a las actuales teorías de la evolución del universo.

Los astrónomos de la NASA dicen que no es la galaxia más antigua pero que posee características especiales que la diferencian de otras. Los científicos quedaron sorprendidos cuando los instrumentos infra rojos del telescopio orbitador Spitzer mostraron que la galaxia está llena de viejas estrellas.

La evidencia sugiere que las primeras galaxias han existido más tiempo de lo pensado. Cortecia:

VOAnoticias.com

sábado, 4 de diciembre de 2010

El Universo tiene tres veces más estrellas

Los científicos estudiaron las "huellas químicas" que se detectan con las enanas rojas.

Astrónomos encontraron evidencia de que el número de las llamadas "enanas rojas", las estrellas relativamente frías y de poca masa, es mucho más abundante de lo que se pensaba.

De hecho, dicen los investigadores, es probable que el Universo tenga tres veces más astros de lo que se creía hasta ahora.

Las enanas rojas son estrellas relativamente pequeñas y que emiten poca luz, comparadas con nuestro Sol. Por eso, los científicos no habían logrado hasta ahora detectarlas en otras galaxias fuera de la Vía Láctea.

Y se desconocía cuál era el número total de enanas rojas entre la población estelar del Universo.

Pero la nueva investigación, que utilizó los instrumentos del Observatorio Keck en Hawaii, Estados Unidos, logró detectar la presencia de enanas rojas en ocho galaxias masivas y relativamente cercanas -las llamadas galaxias elípticas-, localizadas a entre 50 y 300 millones de años de luz.

"Nadie sabía"

"Nadie sabía cuántas de estas estrellas existían", afirma el doctor Pieter van Dokhum, astrónomo de la Universidad de Yale, Estados Unidos, quien dirigió la investigación publicada en la revista Nature.

"Distintos modelos teóricos habían especulado sobre una variedad de posibilidades. Así que esto responde a una antigua interrogante sobre qué tan abundantes son estas estrellas", agrega el científico.

En efecto, hasta ahora los astrónomos habían calculado el número de enanas rojas del Universo basados en la cifra que contiene la Vía Láctea.

El doctor Van Dokhum y su equipo querían determinar si las galaxias en espiral, como la Vía Láctea, tienen una combinación distinta de astros de poca y mucha masa como la que se encuentra en otras galaxias elípticas, que tienden a tener poblaciones estelares más viejas.

Gracias a los poderosos instrumentos del Keck, los astrónomos pudieron analizar la luz de las porciones centrales de las ocho galaxias elípticas que -se cree- poseen una tercera parte de la masa estelar del Universo.

El espectro de luz de esas galaxias reveló la presencia de las "huellas químicas" que a menudo se detectan en las enanas rojas que tienen menos masa que nuestro Sol.

Y los resultados mostraron que las galaxias elípticas contenían 20 veces más estrellas que la Vía Láctea.

Esto significa, dicen los autores, que en todo el Universo el número de astros podría ser tres veces más abundante.

Menos materia oscura

Este descubrimiento, creen los investigadores, podría cambiar la forma como hasta ahora hemos concebido la formación del Universo.

Estrellas
El hallazgo podría cambiar nuestra forma de concebir el Universo.

"Por lo general asumimos que otras galaxias son parecidas a la nuestra", explica el doctor Charlie Conroy, del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica, que también participó en la investigación.

"Pero el estudio sugiere que otras condiciones son posibles en otras galaxias. Así que este hallazgo podría tener un gran impacto en nuestro entendimiento de la formación y evolución de las galaxias", agrega.

El científico cree, por ejemplo, que las galaxias podrían contener menos materia oscura, la materia invisible que parece ejercer una influencia gravitacional sobre las galaxias, pero que no puede detectarse directamente.

Debido al abundante número de enanas rojas, afirma el doctor Conroy, las galaxias podrían contener menos de esta materia de la que se ha calculado hasta ahora.

Y más estrellas en el Universo -concluye- significa más planetas orbitando esas estrellas.

Cortesia: BBC Mundo

sábado, 20 de noviembre de 2010

Hallan un planeta "foráneo" en la Vía Láctea

Astrónomos detectaron por primera vez a un planeta que, dicen, se originó fuera de la Vía Láctea.

El cuerpo celeste, parecido a Júpiter, forma parte de un sistema solar que una vez perteneció a una galaxia enana.

Y esa galaxia fue a su vez devorada por la Vía Láctea, afirman los científicos en la revista Science.

La estrella alrededor de la que orbita el raro planeta, llamada HIP 13044, está ubicada a 2.000 años luz de la Tierra y a punto de colapsar.

El hallazgo fue llevado a cabo por investigadores del Instituto de Astronomía Max-Planck, en Alemania, utilizando el telescopio terrestre del Observatorio Europeo Austral en Chile.

Origen extragaláctico

En los últimos 15 años los astrónomos han detectado cerca de 500 exoplanetas fuera de nuestro Sistema Solar, orbitando alrededor de estrellas en nuestros vecindarios cósmicos.

Pero todos esos planteas, dicen los científicos, se habían originado en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.

Este hallazgo es diferente porque, dicen, el planeta orbita un sol que pertenece a un grupo de estrellas llamado "Corriente de Helmi" que se sabe una vez perteneció a una galaxia enana separada.

Esta galaxia fue devorada por la Vía Láctea hace entre 6.000 y 9.000 millones de años en un acto de "canibalismo intergaláctico".

"El descubrimiento es muy emocionante" dijo Rainer Klement, quien participó el estudio.

"Por primera vez los astrónomos logramos detectar un sistema planetario en una corriente estelar de origen extragaláctico".

"Debido a las enormes distancias involucradas, hasta ahora no se ha confirmado la detección de planetas en otras galaxias" agregó el científico.

Se cree que el planeta tiene una masa mínima de 1,25 veces el tamaño de Júpiter y circula muy de cerca a su estrella madre, con una órbita que dura solo 16,2 días.

Está ubicada en la constelación sureña de Fornax (el Horno).

El planeta pudo haberse formado en las primeras etapas de su sistema solar, antes de que ese mundo fuera incorporado en nuestra propia galaxia, dijeron los investigadores.

Primera evidencia

Según el doctor Robert Massey, de la Real Sociedad Astronómica, el estudio ofrece la primera "evidencia firme" de un planeta de origen extragaláctico.

"Hay muchas razones para pensar que hay planetas por todo el Universo, no sólo en nuestra propia galaxia, sino en las miles de millones de galaxias que existen" señala el científico.

"Pero ésta es la primera vez que logramos obtener evidencia firme de esa creencia", agrega.

La estrella HIP 13044 está a punto de colapsar. Al haber consumido todo el combustible de hidrógeno de su núcleo, se expandió de forma masiva para convertirse en una "gigante roja" y en el proceso pudo haber devorado a planetas rocosos más pequeños, como nuestra Tierra.

El planeta foráneo descubierto parece haber sobrevivido esa masa de fuego, al menos hasta ahora.

"El hallazgo es particularmente interesante si consideramos el futuro que espera a nuestro propio sistema planetario" dice el doctor Johny Setiawan, quien dirigió el estudio.

"Porque se espera que el Sol también se convierta en una gigante roja dentro de unos 5.000 millones de años".

"La estrella está rotando relativamente rápido. Una explicación podría ser que los planetas que devoró durante su fase de gigante roja la están haciendo girar más de prisa", agrega.

Aunque el nuevo planeta hasta ahora ha logrado escaparse de ser devorado por su estrella, ésta se expandirá nuevamente en la próxima etapa de su evolución.

Esto quiere decir, explican los científicos, que algún día también será tragado por HIP 13044 y lo mismo podría ocurrir a algunos de nuestros propios planetas, como Júpiter, cuando nuestro Sol se acerque al fin de su vida.

Cortesia: BBC Mundo


viernes, 12 de noviembre de 2010

Detectan enormes burbujas de energía en la Vía Láctea

Científicos de la agencia espacial estadounidense (NASA) detectaron dos burbujas gigantes de energía que emergen del centro de la Vía Láctea.

Los globos —unidos uno al otro y que emiten rayos gama— se extienden a una distancia de 50.000 años luz.

Aunque no está claro lo que las ocasiona, los investigadores dicen que contienen una enorme cantidad de energía.

Probablemente son el residuo de la erupción de un agujero negro gigante en el corazón de la galaxia.

Las burbujas emiten las radiaciones gama más poderosas que se hayan detectado anteriormente en la Vía Láctea, dijeron los científicos de la NASA.

Telescopio Fermi

Cada burbuja posee una energía que fluctúa de 1.000 a 10.000 millones de voltios.

La energía de los globos emerge justo desde el centro de la galaxia y se extiende a 50 grados al norte y al sur, según calcularon los investigadores del Centro Espacial y de Vuelo Goddard con la ayuda del telescopio de rayos gama Fermi.

"Nosotros realmente no entendemos en su totalidad su naturaleza ni su origen", advirtió Doug Finkbeiner, un astrónomo del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsoniano de la Universidad de Cambridge, en Massachusets.

El descubrimiento se llevó a cabo al analizar los datos accesibles al público provenientes del telescopio Fermi de Gran Alcance (LAT, por sus siglas en inglés), el más sensible y con mayor resolución de rayos gama lanzado en 2008 por la NASA.


Cortesia: BBC Mundo